miércoles, 12 de enero de 2011

VASCOS Y CRIMINALES: DAVID BARBERO

Aunque David Barbero es conocido, sobre todo, por sus facetas de periodista de la ETB y de autor teatral, ha escrito varias novelas entre ellas una que podríamos incluir dentro del epígrafe de VASCOS Y CRIMINALES. Pero para explicar de un modo más completo quién es en su totalidad, nada mejor que transcribir lo que él mismo dice en su página web, http://www.david-barbero.com/:
David Barbero es licenciado en Filosofía y letras y en periodismo por la Universidad de Complutense.
Hasta ahora ha desarrollado tres actividades profesionales: Periodismo, teatro y enseñanza universitaria. En la actualidad, ha iniciado su actividad dentro de la narrativa con tres novelas de extensión normal y otra corta. Además, está realizando trabajos de libretista para obras musicales.
Dentro del periodismo televisivo, sigue siendo redactor jefe de los Servicios Informativos de Euskal Telebista donde ha dirigido y presentado en varias etapas los programas de información diaria, Teleberri. También ha sido Jefe de Informativos No diarios, y ha dirigido y presentado, entre otros, programas de debate como ” El otro punto de vista”, magazines como “Entrada libre” o programas de entrevistas como “Al hilo de la noticia” o “Forum” y programas informativos especiales. Dentro del mundo televisivo, ha pertenecido también al equipo de guionistas de la serie diaria “Goenkale” y ha realizado la historia del teatro vasco para ETB.
En el periodismo escrito, ha sido fundador y director del periódico El mundo del País Vasco, fundador y redactor jefe del periódico Deia, redactor de los periódicos El Correo, de Bilbao, e Informaciones, de Madrid, así como corresponsal de varias revistas.
En la enseñanza universitaria, fue fundador de la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad del País Vasco, donde además de pertenecer a la Junta Rectora, ha sido profesor de varias materias.
También ha sido profesor en el Master de periodismo de El Correo, y en el Master de Televisión organizado por Euskal Telebista y la UPV.
Como autor de teatro, ha conseguido los premios Calderón de la Barca, del Ministerio de Cultura, en 1991, por La vida imposible de Marilyn, el Francisco Avellaneda, del Gobierno vasco, en 1990, por Un hombre muy enamorado, el segundo del Ciudad de Palencia por Gambito de dama en 1988, y dos antes el accesit del Lope de Vega, del Ayuntamiento de Madrid, por El equipo femenino de la calle Once. Asimismo en 1996 ha sido galardonado con el premio “Gemma” para textos teatrales por Nietísima. En 1999, consiguió el premio de teatro Rojas Zorrilla - Ciudad de Toledo por la obra Charlot, en el país de la libertad.
Otros títulos de sus obras son: Cantata de Adán y Eva, Intimidades, El gordo que se enamoró de Betty Boop”, El peor enemigo de la mujer, Daniela quiere rectificar, El gato rojo , Tigres de fresa, Nunca es tarde, Yo no maté a mi hermano Abel, El descubrimiento al revés” y Cenicienta la roja.
Las obras teatrales estrenadas, hasta este momento, son Un hombre muy enamorado, Nietísima y Nunca es tarde. También ha participado con un texto en la obra colectiva Las confesiones. Asimismo ha escrito los textos para varios poemas sinfónicos, de los que ya se han estrenado Los leones de Miranda, y las óperas El último rabino de Aquende y Cenicienta la Roja.
Asimismo, ha comenzado su actividad como novelista. Los tres primeros títulos son: La peregrina, Isla pequeña del Sur y Hannah, la hija del Altísimo.
En el año 2000, le fue concedido “La pluma de plata” de la Feria del Libro de Bilbao, por el conjunto de su obra.

LA PEREGRINA:


La joven peregrina, que da título a la narración, inicia en Roncesvalles el recorrido del Camino de Santiago con el fin de recuperar una reliquia de gran valor que un antepasado suyo había intentado entregar en la catedral compostelana sin lograrlo. De la recuperación de esta reliquia y su efectiva entrega a las autoridades de la jerarquía católica, va a depender la vida de numerosos miembros de su familia que padecen una enfermedad hereditaria. Sin embargo, las dificultades existentes y los intereses encontrados convierten esa misión en algo irrealizable para sus reducidas fuerzas.
Mediante este desarrollo argumental, se pretende hablar sobre el destino de las personas y sobre la posibilidad de mantener el control de las propias decisiones y las acciones correspondientes.
Un aspecto específico de los hechos narrados es su carácter coral. Aunque existen unos claros protagonistas, la mayoría de los que aparecen están vinculados por la búsqueda de unos objetivos personales o sociales que les lleva a establecer mecanismos de unión y compañerismo. Además, todos se ven sometidos a las presiones de unas mismas fuerzas. En este sentido, adquiere un mayor relieve el hecho de que todo suceda en el recorrido del Camino de Santiago. El espíritu de esta peregrinación, no siempre religiosa, no sólo queda reflejada sino que impregna y condiciona el desarrollo de los acontecimientos.
No quedaría suficientemente descrita esta novela si no se aludiera a que la intriga por el devenir de la acción es un elemento claramente desarrollado, lo cual no lleva a que se deba considerar una novela de género.
Asimismo un elemento destacado en el sistema narrativo es la utilización de la técnica del puzzle, con la presentación de sucesivos pequeños acontecimientos que inicialmente parecen no tener relación entre sí, pero que al final logran encajar unos con otros de tal manera que adquieren el sentido y significado global.

Reseña de “La peregrina” que escribí para la revista digital LA GANGSTERERA:
¿Es LA PEREGRINA una novela negra? ¿Es, en todo caso una novela policíaca? ¿O simplemente un thriller, como ha sido calificada en un artículo periodístico? A veces es difícil contestar a esas preguntas, sobre todo cuando el mestizaje entre géneros hace que no sepamos a qué carta jugar.
Posiblemente, desde un sentido purista del género, La Peregrina no es una novela negra, pese a que por ella pululen unos gángsters que no dudan en recurrir a una violencia extrema para conseguir sus objetivos. Así mismo, desde ese punto de vista tan estricto quizás tampoco sería un policial clásico, pese a que hay una serie de asesinatos y unos policías que, aunque ése no es en un primer momento su principal objetivo, investigan lo sucedido.
Siguiendo con negaciones, no sería una novela histórica ni esotérica, pese a que una parte, no muy extensa aunque interesante del relato, sucede en épocas pasadas, un tiempo después de la disolución manu militari de la Orden de los Templarios, y a que el descubrimiento del escondite del Santo Grial usado por el apóstol Santiago en la última cena, es fundamental en la novela.
¿Qué es entonces La Peregrina? Todo eso y algo más. Es, sobre todo, un recorrido por el camino de Santiago, un recorrido en el que convergen, por muy diferentes motivos, un puñado de personajes, algunos sin relación directa con la historia que, poco a poco, irán explicándonos sus deseos y anhelos, sus grandezas y miserias, la razón de que participen en ese viaje que acaba siendo accidentado.
¿La historia? Es la de una joven norteamericana de origen vizcaino que, en cumplimiento de los deseos de su padre enfermo, inicia el camino de Santiago con el objetivo de entregar en el cabildo de la catedral a la que da su nombre el apóstol, el Santo Grial usado por este último en la también última cena de Jesucristo. Para conseguirlo deberá encontrarlo previamente y las cartas de un antepasado suyo, empeñado en restaurar la Orden Templaria, le servirán de guía en ese empeño. Junto a ella andarán en el camino un familiar lejano suyo, que quiere conseguir el grial para vendérselo a unos traficantes de objetos de arte, un sacerdote comisionado por el Vaticano para que la operación llegue a buen puerto y unos policías, que trabajarán con el sacerdote, para protegerla.
El botín es lo suficientemente goloso como para matar por él e incluso involucrar a algunos personajes que no tienen nada que ver con la trama pero a los que la codicia les hace olvidarse de sus buenos sentimientos e intentar sacar tajada de la operación. Mientras tanto, y aunque no es como ya he dicho una historia esotérica y al final se cierra como una novela de intriga en la que todas las piezas encajan, quedan algunos personajes que no hemos sabido encajar y cuya función se escapa de lo que percibimos tan sólo con la razón. Como siempre el lector tiene la última palabra pero antes ha podido disfrutar de un interesante recorrido por el camino de Santiago.

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